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viernes, 3 de agosto de 2012

"La muerte es tan tirana que..."


 Cuando nos reuníamos en el pasado a intercambiar sanas historias, apuntes o anécdotas jocosas, estábamos perpetuando una tradición ancestral muy valiosa y, de paso estábamos, para no contrariar a la abuela, avanzando hacia el paraíso... 
 Por Lebb (Observador 19)



Cuando nos reuníamos familiarmente en el pasado remoto a intercambiar sanas historias, apuntes o anécdotas jocosas, estábamos perpetuando una tradición ancestral muy valiosa y, de paso estábamos, para no contrariar a la abuela, ganando indulgencias por cuanto sonreir y divertirse a lo bien es una manera cristiana de ir avanzando hacia el paraíso. 

En aquel tiempo, por ejemplo, al cual nos veníamos refiriendo en la edición anterior, nuestro padre al escuchar mentar la palabra "chistera" de labios de la más respetada oyente, se precipitó hacia un viejo mueble de gaveta y estantes asegurados con vidrios de donde extrajo de uno de ellos un gran libro de pasta irreconocible y edad avanzada, que abrió solemenemente delante de nosotros. Tras una búsqueda paciente en sus páginas, declaró:

 "Chistera es... ––dijo–– un sombrero, una cesta...No es a lo que se refiere la señora. ––Miró a nuestra madre con sonrisita burlona y  añadió:–– Pero es una palabra castiza y podría como regionalismo referirse a la capacidad típica de una persona de contar chistes a su manera. Es decir, existe y la contempla el diccionario Larousse. Se escribe así y se pronuncia "Larús". ––Simulaba ser un profesor de Idiomas––.

Marbolleán, como solía firmar sus escritos, era afecto a la corrección idiomática y a la bella expresión de las realidades naturales y humanas. De ahí el culto hacia el cortejo, a los poemas y hacia las canciones románticas, que conformaron el repertorio propio de sus serenatas en aquellos tiempos cuando las mujeres eran duras de atrapar y entonces había que llegar a su corazón por las exigentes trochas del verso, de las notas musicales y del verbo conquistador. (Ahora parece que ya no hay "trochas", sino carreteras pavimentadas).

De todo aquel trajinar sentimental  quedó indudablemente su espíritu poético y ensoñador. Y claro, quedó un tiple bueno y sonoro, feliz sobreviviente de tantos años que sí fueron capaces de enterrar sus enamoramientos imposibles y de cremar sus fallidas ilusiones difuntas, mas no su visión de encanto y apego por la vida.  Para nosotros que todavía no éramos víctimas de nostalgias vanas, resultaban estimulantes los momentos cuando él precisamente descolgaba de una puntilla de la pared el memorable instrumento y empezaba a digitar con sus grandes dedos sus finas cuerdas, las cuales, en el acto, sembraban el aire de notas y de rimas.

Entonces podía declarar una sorpresiva pausa y preguntar. por ejemplo:
––¿Se acuerdan de un tal Anselmo? ¿Hombre fatal, obsesionado por la muerte, sin instantes para vivir tranquilo? ––Sí nos acordábamos. Cada vez que tenía que marcharse de viaje, se encaramaba en un montículo a la salida del pueblo y hacía un discurso de despedida, que terminaba así:

––¡Me voy, amigos, adiós... No sé si volveré! ––y remataba con la frase:

––La muerte es tan tirana que no sé si volveré. ––Pero siempre volvía. Y ese era todo el chiste. Siempre volvía. Hubo un día en que no echó el discurso y se fue. En esa vez, sí no volvió.         (Continuará)


domingo, 29 de julio de 2012

HUMOR INTERLEB (Observador 19)


 La imaginación consuela a los hombres de lo que no pueden ser: el humor los consuela de lo que son 

 

  
Dos amigas están conversando:
-Debo tener mucho cuidado de no quedar embarazada.
-¡Pero si tu marido se ha hecho la vasectomía!
-Por eso mismo. Es que una nunca sabe.

Las suegras definitivamente son muy útiles
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¡Mamá, en la escuela me tienen apodo, me dicen “dientón”
— Eso no es cierto, hijo bello, pero, ¡rápido, cierra la boca porque me estás rayando el piso!

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Un ladrón intenta atracar a una rubia inteligente, pero es entonces cuando salta el Zorro desde el techo y la salva. En seguida,  hace su conocida marca de la Z en la camiseta del pillo. La rubia mira la marca y mira al héroe y suspira sensualmente: ¡Gracias Zupermán, ––le dice enamorada–– eres lo máximo!

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Aviso en los clasificados del amor: "Chico cojo de la pierna izquierda busca chica compatible: (Es decir, que sea coja de la pierna derecha), para ir a pasear a lo bien".

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- A la farmacia, llega un mugrocito:
––Buenos días. ¿Tienen el producto: "frecuencia"?
––Disculpe, ––le dice el farmacéutico extrañado–– ¿Y eso qué es?
––No lo sé, ––contesta el mugrocito–– el médico me ha dicho que me bañe con eso.

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jueves, 12 de julio de 2012

EL BURRITO QUE AUN MUERTO ENRIQUECIÓ AL DUEÑO

La experiencia ha demostrado que para todo hay solución, incluso para la mala suerte, la decepción y el engaño, tal como pasa en esta breve historia del burrito, el cual, a pesar de no haber hecho mucho en vida, una vez muerto, hizo ganar dinero al astuto dueño

Versión Lebb (Publicada en el OBSERVADOR 19)

Cuenta la leyenda urbana que una vez existió un pueblo donde los burros trabajadores, así no fueran muy entrenados ni "estudiados", ni de orígenes ilustres, eran muy cotizados porque además de contribuir al transporte básico de las personas, llevaban cargas, trasteos, lucían vanidosos en las ferias y hasta gozaban con ellos los niños, a la manera del famoso burrito Platero que inmortalizó el poeta Juan Ramón Jimenez.

Allí entonces llegó un joven citadino inteligente, amante de los animales, que de una vez quería disponer de un asno seguramente para iniciar actividades comerciales o para  tener, a tono con el pueblo, su vehículo particular de transporte. Fue en seguida a la casa de un rico campesino, reconocido traficante de borricos, que negociaba docenas de ellos a diferentes precios según las edades y las capacidades de cada uno. Los buenos bordeaban los 50 mil pesos y los mejores rondaban los 100 mil.  El joven, como era de noble familia, y contaba con buen efectivo, se compró uno entre bueno y óptimo, pero, último modelo, con máximos lujos, es decir, con suprema presencia según el juicio de sus propios ojos el día del negocio. El campesino recibió el dinero y la concesión de entregarle el jumento la mañana siguiente, dizque para tener tiempo suficiente de bañarlo, perfumarlo y ponerlo a punto. 

Sin embargo, al otro día, el negociante, como dicen los ancestros, le salió con curvas. Una  vez que lo saludó con interesada amabilidad, le informó con fingida voz de preocupación: 
 
––Lo siento mucho, hijo, le tengo muy malas noticias... el burro que tú compraste ayer por la tarde, se murió inesperadamente por la noche. 
 
El joven sorprendido le pidió al vendedor entonces otro burro vivo y bueno, a cambio del difunto. El zorro negociante le replicó que ya los otros estaban comprometidos, no con las burras del establo, sino con otros clientes del pueblo. 
 
––¡Bueno, ––replicó el joven–– entonces devuélvame la plata. 
 
––No puedo. ––Contestó el viejo–– La gasté precisamente anoche con la doctora de la veterinaria... bueno, no "con ella", sino en drogas y en algunos otros menesteres. Además, el burro ya era tuyo. Ya habías pagado por él. Lo lamento sinceramente. ––Y agregó con sorna––: Esa "platica" se perdió.
 
El joven se dio cuenta de que el estafador no iba a devolverle el capital, así que optó por otra estrategia:
 
–– ¡Bien, no hay problema, entrégueme entonces el cadáver del burro! 
 
––¿Para qué quieres al finado? ¿Qué vas a hacer con él?
 
––Lo voy a rifar. 
 
El viejo vendedor de burros lo miró de pies a cabeza, como diciendo: "Este chino se volvió loco,  ¿Cómo se le ocurre rifar un burro muerto? 
 
––Por supuesto que no le voy a decir a nadie que está muerto. ––Agregó–– Y ahora mismo empiezo a vender las boletas.
 
A la semana siguiente, el joven se volvió a encontrar con el engañoso vendedor de burros, el cual le preguntó enseguida qué había pasado con la rifa del burro muerto. A lo cual respondió complacido el joven astuto, mientras el viejo abría los ojos, incrédulo:
 
––Gané más del doble. 
 
––¿Acaso nadie se dio cuenta? ¿Nadie se quejó?
 
––¡Sí, claro! Se quejó el ganador cuando vio su premio estirado y tieso. De inmediato le expliqué que desgraciadamente el burro se había muerto la misma noche del sorteo. Pero que yo le respondía por el premio. En consecuencia, le reconocí los ochenta mil pesos que valía el burro vivo. Aún así salí ganando.
 
Un tanto avergonzado por lo sucedido, y dándose cuenta de que había obrado injustamente, al viejo vendedor se le conmovió el corazón y le ofreció disculpas al muchacho por el fraude. 
 
Acto seguido, buscó en sus bolsillos un fajo de billetes para devolverle los ochenta mil pesos que le había pagado por el burro vivo. El joven sonriendo aceptó las disculpas y el dinero. Y le pidió que le vendiera otro burro, pero esta vez, entrega inmediata y vivo, por supuesto. 
 
Tanta gracia le causó al abuelo la actitud abierta y los valores personales del joven que, según cuenta la leyenda, el negociante le regaló entusiasmado un burro óptimo de cien mil y lo contrató inmediatamente administrador de sus negocios asnales, los cuales, al poco tiempo, se convirtieron en los más prósperos de todas las comarcas. 

miércoles, 27 de junio de 2012

NUEVO OBSERVADOR

Ya está casi lista la edición 19 de tu periódico el OBSERVADOR

Aquí te adelantamos la portada:                                                                    








































































¡Pronto en circulación tu periódico OBSERVADOR 19!

domingo, 24 de junio de 2012

Demasiado azúcar puede volvernos tontos

Pruebas científicas han demostrado que ingerir mucha azúcar puede echar a perder la capacidad intelectual de las personas, especialmente la retención de los conocimientos y los recuerdos


 Tras un experimento realizado por investigadores de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) se demostró que una dieta rica en almíbar de maíz rico en fructosa disminuye notablemente los recuerdos de las ratas de laboratorio.Unos alimentaron a dos grupos de ratas con una solución líquida de almíbar de maíz rico en fructosa ––un ingrediente común en las comidas procesadas–– y agua corriente durante seis semanas.A un grupo de ratas se le dio como suplemento, además, ácidos ricos en grasas omega 3, que estimulan el cerebro, en forma de ácido docosahexanoico (DHA) y aceite de linaza, y al otro grupo de ratas no.Antes de comenzar la dieta rica en bebidas azucaradas, las ratas habían sido sometidas a una sesión de entrenamiento de cinco días en un complejo laberinto. Y se les volvió a plantear el mismo desafío después de haber sido alimentadas con la solución azucarada para ver cómo les iba."Los animales que no recibieron DHA eran más lentos y sus cerebros mostraron un descenso en la actividad sináptica", afirma Fernando Gómez-Pinilla, profesor de neurocirugía de la Escuela de Medicina de UCLA. "Sus células cerebrales tenían problemas enviándose señales, lo que alteró la capacidad de las ratas para pensar claramente y recordar la ruta que habían aprendido seis semanas antes".Una observación más profunda de los cerebros de las ratas reveló que aquellos que no recibieron los suplementos de DHA también dieron signos de desarrollar resistencia a la insulina, una hormona que controla el azúcar en la sangre y regula funciones cerebrales. "Debido a que la insulina puede penetrar la barrera sanguínea del cerebro, la hormona puede dar señales a las neuronas para provocar reacciones, que alteran el aprendizaje y pueden causar pérdida de la memoria", explicó Gómez-Pinilla.En otras palabras, ingerir en exceso fructosa podría interferir la capacidad de la insulina para regular cómo las células usan y acumulan azúcar, lo que es necesario para procesar los pensamientos y las emociones. "La insulina es importante en el cuerpo para el control del azúcar en sangre, pero puede adoptar un papel diferente en el cerebro, en el que la insulina parece interrumpir la memoria y el aprendizaje", afirmó. "Nuestro estudio muestra que las dietas ricas en fructosa dañan tanto el cerebro como el cuerpo. Esto es algo nuevo".El almíbar de maíz rico en fructosa se encuentra de manera común en los refrescos, condimentos, comida para niños, confites como bombones, salsa de manzana y otros aperitivos procesados."Nuestras conclusiones ––terminan diciendo los observadores científicos–– ilustran que lo que comes afecta cómo piensas", dice Gómez-Pinilla. "Seguir una dieta rica en fructosa a largo plazo altera la capacidad del cerebro para aprender y recordar información. Pero añadir ácidos ricos en omega 3 a tus comidas puede ayudar a minimizar el daño".

HUMOR



–Cariño ¿qué sería de mi tiempo sin tí?

––Fácil de responder: Sería "Empo"

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––¿Qué le dirías a un monstruo de tres cabezas?
––Fácil también, le diría: "¡Hola!, ¡hola!, ¡hola!" (¡Un hola para cada cabeza, tú sabes!)

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En un restaurante, el comensal hambriento pide:
––¡Camarero, una tortilla a esta mesa, urgente!
El mesero pregunta con cortesía internacional:
––¿Tortilla francesa, inglesa, turca o española?
––Me da Igual, porque no voy a hablar con ella.

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Otro comensal afanado, grita desde la mesa del fondo:
––Hey, Mesero, ¿tiene ancas de rana?.
-Claro que sí, y muy buenas ––responde.
-Pues entonces pegue rápido un brinco hasta aquí y tráigame un café.


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Una vez ciertos apetitosos exploradores...

Remembranzas humorísticas de un padre

Por Lebb.

Como decíamos en el cuento del periódico de "ayer", "una vez ciertos apetitosos exploradores cayeron en manos de caníbales, o mejor, para adelantar la fábula, cayeron en la olla del sancocho de los caníbales... –Así comenzaba a narrar uno de mis hermanos su historia, cuando nos reuníamos a festejar en torno a la mesa vespertina la anécdota jocosa o los apuntes pintorescos de un lado y de otro. (Pero ese ya es un cuento viejo. Sin embargo, tal como sucede en la tradición oral, los relatos divertidos se repiten, se eternizan y hasta evolucionan en la boca de los cuenteros de turno, porque son como las leyendas, sólo que tienen más gracia e ingenio. Y eso hace que alimenten mejor el espíritu que aquéllas). "Dicen en Sínera ––irrumpía entonces uno de ellos–– que nació el hijo de doña Angustias. Pero que nació muy chato". Entonces, nuestro padre miraba con aire docto al interlocutor y le respondía con una sonrisa sutil: "¡No importa que nazcan chatos. Lo importante es que respiren bien!" Y cuando le contaban que fulanito de tal, ya volantón, no quería sentar cabeza y persistía en ser levantisco y desjuiciado, como tantos chicos de nuestros colegios, se quedaba en suspenso y apuntaba en seguida: "¡No sé qué pensará ese chinito de la vida!" No era raro entonces que nuestra madre pasara junto a nosotros y nos lanzara con burla de la buena, un comentario con palabras no muy acordes con la Real Academia Española:  "¡Otra vez, su papá, con la "chistera" por delante!" Nos reíamos con placer a sabiendas de que ella hacía alusión a su inmarcesible patrimonio humorístico, que todos nosotros, según la propia forma de ser,  estábamos convocados a heredar, a  fin de ponerle  más condimento a la existencia y ganar indulgencias fáciles para la vida eterna.  Porque, ––como decíamos en otra parte– el buen humor es pieza clave en la formación humana y presupuesto para "comprar" el paraíso.No sé si en esa ocasión o en otra, marbolleán ––el seudónimo de nuestro padre cuando escribía sus versos o sus cartas–– corrió a un primitivo escaparate a consultar un diccionario colonial.Pero antes de que lo abriera, alguien de la asamblea familiar intervino para narrar un cuento político relacionado con "cakún", en tiempo electoral, cuando unos políticos se fueron de campaña a un pueblo aislado de extracción india donde todavía utilizaban términos castizos, como ese precisamente, como "cakún".... (Pero esta historia la contaremos después.)


sábado, 9 de junio de 2012

LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD



 Hacia un objetivo humano fundamental

Editorial del OBSERVADOR 18

Luis Eduardo Botello B. - Lebb.  


En julio cumplirá el primer año la atractiva declaración de la ONU, según la cual la búsqueda de la felicidad es un objetivo humano fundamental. A renglón seguido invitaba a los Estados miembros a promover políticas públicas, en su propuestas de desarrollo, que contribuyeran a la consecución de esta meta celeste determinada en gran medida por el bienestar elemental de los pueblos, sin el cual es muy difícil, casi imposible ser feliz, tal como sucede en la caricatura de al lado, donde el negrito da al periodista bien alimentado la irrefutable razón por la cual, además de desnutrido, no está feliz.
Sin embargo, la tarea no es solo incumbencia de los gobiernos ni de los altos mandos. Todos de algún modo, desde nuestros puestos de trabajo, tenemos corresponsabilidades en el asunto, o en el "negocio" como dicen por ahí los costeños. Y aunque los niveles de felicidad de nuestros estudiantes no son fruto exclusivo de cuanto pasa dentro de los muros del colegio, puesto que la familia y el entorno contribuyen de forma decisiva a su bienestar, es forzoso admitir el rol que el sistema educativo puede tener en ese sentido, no sólo sobre el aspecto de competencias y rendimiento académico, sino también en el campo de la felicidad personal de los educandos.
Algunos observadores dicen que la escuela debería fijarse entre sus objetivos la promoción de dos dimensiones muy claras: la académica y la del feliz desarrollo socio-emocional de niños y adolescentes, por cuanto una sociedad sana no sólo necesita de niños y adolescentes con conocimientos de lengua, matemáticas y esas cosas, sino más que todo requiere de ciudadanos felices y satisfechos, bien equilibrados y sintonizados que no cometan locuras y que puedan contribuir a su vez al desarrollo y a la alegría de la sociedad a la cual pertenecen.
Y aquí es donde entra la actuación del maestro. Los expertos opinan que un profesor eficiente en esta materia debe ser una persona feliz, por palpables razones, a saber, porque la felicidad es un estado de ánimo que se contagia, que se pega a través de la palabra, del trato, de las actitudes.
Y como la felicidad es mirar positivamente las cosas o lograr ideales y aprendizaje; y contar con alguien apropiado para alcanzar los básicos anhelos del espíritu, entonces el maestro, capaz de ponderar y cultivar todos esos bienes, es el indicado, el "duro", como dicen por ahí, para impartir a sus estudiantes, por su propia virtud, esa cátedra muy seria de la felicidad personal.

viernes, 8 de junio de 2012

¡YA ESTÁ CIRCULANDO LA EDICIÓN 18 DEL OBSERVADOR!

En esta ocasión no hubo que esperar mucho: Ya está en circulación el OBSERVADOR 18

*EXCELENTE CONTENIDO Y DISEÑO
*COLOR Y HUMOR
*CON SEPARATA PARA EL COLEGIO GALÁN SARMIENTO  Y LLANO GRANDE DE GIRÓN

¡DEBES CONSEGUIRLO!

martes, 15 de mayo de 2012

El que hace humor va al paraíso


 "UNA VEZ CIERTOS APETITOSOS EXPLORADORES..

  "Una vez ciertos apetitosos exploradores cayeron en manos de caníbales, o mejor, para adelantar el cuento, cayeron en la olla del sancocho de los caníbales... –así comenzaba a narrar uno de mis hermanos su historia, una vez que nos reuníamos a compartir una especie de banquete de la palabra, muchas veces ya en el ocaso del día, al principio de la noche, sin radio, televisión, o tamagoshi alguno, con nuestro padre a la cabeza, todos los hermanos y tal cual hijo de vecina.
  Eran inicios de noches muy oscuras amenizadas por un desordenado concierto de aves bulliciosas en plan de recogimiento, además de luciérnagas fantásticas afuera, en la vegetación de la casa de campo, disparando sus diminutos relámpagos errantes. Y así, en medio de esa poesía vital, nos reuníamos a escuchar historias, nosotros los menos hábiles para el verbo y ellos, los más avanzados en experiencia verbal, para encadenar, con un humor inocente, relatos y decires que nos condimentaban la mente, nos levantaban el ánimo, nos espantaban el aburrimiento, nos curaban verdaderamente de los achaques de una vida seria y exigente, potencialmente apta para el tedio y el cansancio.
Ya más adelante entendería el pensamiento del musulmán para quien el humor debe estar incluido religiosamente en el menú de opciones principales  de la vida de un creyente, hasta el grado que bien podría insertarse en las normas existenciales que debe cumplir. En este sentido es comprensible que se le haya achacado a Buda la frase según la cual  quien hace reir a los demás, actúa como un apóstol de la doctrina viva, como un maestro práctico y entonces se merece el paraíso.
En aquella ocasión, de los "apetitosos exploradores", la noche ya había comenzado su carrera. Las aves ya gozaban los amores de sus nidos y hasta los cocuyos habían escaseado sus destellos pues ya andaban también ocupados en sus pasiones. Tras la cena campesina, nos quedábamos todavía en la mesa, a la luz de una trepidante lámpara de aceite que bregaba a proyectar en las paredes tiznadas nuestras sombras largas, las de las sillas deformes o las de cualquier otro fantasma...
—Estando entonces físicamente en la olla –continuaba mi hermano— uno de ellos, calmadamente y con picardía, le comentó a su compañero de sancocho: “Camarada, (pertenecía a un sindicato), vengo padeciendo de una diarrea endiablada. Yo creo que con estos respetables caníbales, voy a tener que pasar por la pena....
¡Ah, explorador valiente que tampoco pierde el humor así esté ya medio cocinado en la olla! Sabia lección para quienes estamos en la... O..rden del matrimonio, del magisterio, en los oficios del mundo...
"––Voy a pasar por la pena ––concluyó el camarada –– de tener que sazonar este sancocho!

MADRE NO HAY SINO UNA


El buen chico, ––a quien su mamá lo había enviado a buscarle a ella y a sus dos amigas las tres cervezas para honrar su solemne día––, abrió la puerta de la nevera y se quedó en suspenso. Fue entonces cuando gritó con sentimiento, miedo y ansiedad una de las frases más célebres de la historia:  
 "¡MADRE, NO HAY SINO UNA!"
  Cuenta uno de los folclóricos humoristas que una vez una buena maestra de escuela, precisamente en mayo, les asignó a los estudiantes la tarea de redactar una composición tierna, linda y simpática que rematara con la consabida frase:"Madre no hay sino una", frase que siempre ha puesto de relieve la importancia y el valor excepcional de las madres, así como el necesario sentimiento de gratitud, aprecio y honra singulares hacia ellas.
Al dia siguiente, entonces, en la clase de Castellano, a la solicitud de la maestra, uno de los estudiantes más juiciosos y aplicados, frente a sus atentos compañeros, declamó lo siguiente:
"Tengo una madre bella
que me quiere y ayuda,
que se muere y desvela
por verme lleno y feliz
como nadie lo hace
en el mundo por mí;
es conmigo tan única
que puedo decir con premura
que MADRE NO HAY SINO UNA!
La profesora muy complacida aplaudió al niño junto con los demás compañeros y lo felicitó por contar con una madre ideal.
En seguida, otro chico, ante la petición de la maestra, tomó la palabra y dijo:
Eres sol que ilumina mis caminos,
el mar donde mi alma desemboca,
el ser en quien se apoya mi vida...
Cuando el mundo me interroga
Si hay dos seres grandes como tú,
Respondo con voz trémula de una:
¡No, MADRE NO HAY SINO UNA!
Los niños y la maestra con ellos, muy emocionados, aplaudieron la composición. Y, al igual que al primero, le puso cinco en la planilla de los indicadores de desempeño y lo felicitó repetidamente por alabar a una madre tan sublime.
Finalmente, le correspondió el turno a uno de los chicos más intranquilos del salón, firmante asiduo del Observador disciplinario, quien, puesto en pie, aferrado a su cuaderno, empezó a leer su composición:
"El otro día en mi casa de invasión
mi madre alegre con dos amigotas
celebraba ruidosa y con palabrotas
de las madres la especial celebración.
Entonces, ya bastante alegrona,
para honrar a las compañeras,
protestó con rejo y gruñona
que urgente fuera al congelador
por una ronda de cervezas...
Fue cuando, al abrir la puerta,
me quedé allí sufrido y yerto,
Entonces grité con amargura,
angustia infinita y con apuro:
!AY, MADRE, NO HAY SINO UNA!
Mientras sus compañeros reían fuerte aplaudiendo mucho, la maestra, por su parte, sin hacerle reparos o correcciones, también marcaba un "chulito" en la planilla de calificaciones, signo de que el niño había cumplido la tarea, así hubiera puesto una coma de puntuación después de "madre", trastornando bastante la sintaxis de la última línea. Pero no se le pasó por la cabeza felicitarlo como a los otros dos por tener también una madre tan humana y tan real como el mundo donde él había nacido y estaba viviendo.
Era claro también que el chico inteligente entendía bien la importancia de resaltar la existencia excepcional de las madres mediante ese verso trillado "madre no hay sido una", sólo que a él le había tocado precisamente una gustosa de la cerveza y de otras tentaciones mundanales. No era por lo visto una mujer de amores poéticos, con credenciales celestiales. La maestra lo entendería después, cuando en su alcoba, en el colchón, reconocería que las madres en su mayoría son mujeres con cualidades naturales y con defectos sobresalientes, pero que cumplen con sacrificio su papel en la crianza y en la formación de su prole, tal como inclusive lo hizo la de ella, cuya tumba visitaba seguido.
Al día siguiente, entonces, felicitó al muchacho por su creatividad y por tener una madre especial, alegre y, sobre todo, muy enérgica.

martes, 1 de mayo de 2012

ESTA SEMANA EN CIRCULACIÓN EL OBSERVADOR 17

Aquí te adelantamos la portada
de la edición correspondiente al
mes de mayo...
(Dirás con razón que ya era tiempo, que la espera había sido de casi dos meses. ¡Qué pena! Hubo ligeros contratiempos que después les comento! 

domingo, 22 de abril de 2012

UN POCO DE HUMOR


             Llega un pastuso a una tienda y dice al dueño: “¡Señor véndame ese televisor”
El señor le responde: “¡No se lo vendemos a pastusos!”
Entonces el pastuso sale y vuelve disfrazado de bumangués y pregunta:  “Dígame, ¿vende ese televisor?
  Y el señor responde:  “¡No se lo vendemos a pastusos!”
Al otro día regresa disfrazado de argentino y dice: “¡Che, le compro ese televisor!” 
Y el vendedor responde: “¡Le repito que no se lo vendemos a pastusos!”
El pastuso intrigado le pregunta entonces al ventero: “Señor, ¿por qué siempre usted me ve cara de pastuso así me disfrace?
Y el tendero le contesta: “Muy fácil, porque ese no es un televisor, ese es un microondas”

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Una vez un zorro gringo por venir a toda carrera le pegó a un burro. Pero como era educado se disculpó con él diciéndole: “I am sorry”. A lo que el burro colombiano contestó: 
      “I am burri”

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Un estudiante empieza a trabajar en un supermercado durante sus ratos libres. En su primer día su jefe lo saluda amablemente, le da una escoba y le dice:
        -Primero quiero que barras. 
        -Pero soy estudiante de Once, de un colegio muy importante de Girón. -le responde el joven sintiéndose ofendido en su dignidad.
        -Lo siento, no lo sabía -Le replica con una sonrisa el patrón:
        -Ya entiendo. Entonces dame la escoba y te enseño cómo es que se barre.

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-Doctor, -le comenta un loco a su psiquiatra- mi problema es que tengo complejo de perro. 
-¿De perro? Y ¿desde cuándo le ocurre? 
 -Desde cuando era un cachorro.

lunes, 12 de marzo de 2012

¡POR FIN LA EDICION 16 DEL OBSERVADOR


EL LIDERAZGO NO SE IMPROVISA


Desde pequeños los estudiantes deberían ir descubriendo para qué son buenos y cómo ir desarrollando a la par sus aptitudes de emprendimiento, de servicio y acción en favor de los demás, porque el liderazgo NO SE IMPROVISA... 

El otro día en la sala de profesores, (donde hay alegría, se habla mucho, se oye de todo, y ––con el perdón de las excepciones–– se hace poco), estaba tratando de escribir este editorial para el OBSERVADOR 16, ––cosa que me cuesta bastante–– sobre la importancia de descubrir y fomentar el potencial del liderazgo en los estudiantes, cuando de pronto se me puso de espaldas, por delante, una de nuestras más eminentes profesoras, mientras alguien la saludaba efusivamente diciéndole con cariño: “Hola, Merceditas”. A lo cual, yo, que tenía la visión reducida de la sala por culpa suya, comenté en voz alta, emocionado: “¿Merceditas? ¡Qué Merceditas! ¡MERCEDOTAS!
Todos lógicamente nos sonreímos un rato, mientras mi cerebro andaba en busca de ideas para sustentar por qué la potenciación del liderazgo estudiantil no sólo beneficia a la democracia escolar, sino que viene siendo la flor y nata de cualquier proyecto educativo, que justifica y valora precisamente a las  respectivas Instituciones, por cuanto prepara a los estudiantes para sean, ante todo, líderes de su destino, agentes de cambio para su entorno y manejadores eficientes de sus competencias humanas.
Estaba medio centrado en estas ideas cuando entró a la sala la única profesora que ostenta título nobiliario de reina, en el colegio, en razón de su apellido “Reyes”, “coronada” en consecuencia... precisamente desde el nacimiento, ––para que no piensen, malpensados, en otra cosa–– Y, para más señas,  seguidora y admiradora no tanto de mis atributos, sino más bien del OBSERVADOR, y quien también, con otras atractivas compañeras, guía y comanda a la legión de los chiquitines, criaturas fogosas quienes desde esas instancias de su formación, pienso yo, ya deberían ir descubriendo para qué son buenos y cómo ir desarrollando a la par sus aptitudes de emprendimiento, de servicio y acción en favor de los demás, porque el liderazgo NO SE IMPROVISA, sino que se construye desde la cuna, y se debe ir fortaleciendo en el hogar, en el colegio, mientras se va subiendo de curso y a medida que se exponen a su entorno y a su respectiva problemática. No se improvisa, por lo tanto, en el último día de la vida ni tampoco en el último año de colegio.
 Estaba así medio pensando en el asunto cuando descubrí a las dos únicas chicas que se atrevieron a lanzarse de candidatas a la personería este año.  Estaban las dos bellezas pegando en las paredes su publicidad política no pagada en un intento por conquistar votos a punta de caras felices y muchas promesas escritas.
Y, en esas, al atisbar los campos a través de la ventana ––como dicen por ahí los que atisban a la sociedad y al medio ambiente, se me dio por pensar que tal carestía de candidatos se debe seguramente a que no hemos preparado bien el terreno, o sea el clima escolar, no se ha abonado ni propiciado el surgimiento y el desarrollo de tan selecta y fecunda raza de líderes estudiantiles. Eso por una parte; y, por otra, la experiencia ha demostrado contundentemente que la labor registrada por los elegidos en el mayor cargo estudiantil, ha resultado por tradición opaca y nada digna de recordarse. ¿Culpa de quién? No te pongas a la defensiva: No es tuya ni mía.
Estando en estas apesadumbradas consideraciones entró a la sala, el profesor emperador, a quien yo saludo con respeto y en posición marcial, exclamando: "¡Ave, César!" A diferencia de los dictadores romanos, es abogado y promotor de la democracia escolar. Y él sabe bien que nos toca la tarea de descubrir y de impulsar una nueva generación de líderes estudiantiles, con mente libre, creativa y honesta, pensantes y devotos del bien común, que tomen parte efectiva en la solución de los problemas escolares, y que sobre todo, sean practicantes fervientes de la democracia.
Me parecieron celestiales estas últimas palabras, muy aptas para los ángeles y muy propias de político experimentado en el manejo de la demagogia electoral.
Pero las escribí con gusto en virtud de la esperanza en las utopías que a todos nos fascinan; y con ellas, no ocurriéndose más por el momento,  me dispuse aliviado a concluir el editorial de esta edición.