Al poner en duda razonable la competencia integral del candidato zurdo para ser presidente, desperté la ira y la coprolalia en un fanático suyo: Tras muchas groserías remató con dos palabras bastante benignas con respecto a las anteriores: Me tildó de viejo y pendejo.
Sentí lógicamente la tentación de responderle en términos iguales, tal vez peores, pero me contuve porque había leído que, cuando alguien insulta a otro y lo ofende con vulgaridades, está utilizando un mecanismo no recomendable de defensa para desahogar sus frustraciones, "enmascarar inseguridades propias, intentar controlar y manipular a los demás". También había leído conceptos duros de que tales personas adolecen de insuficiente educación familiar, de control emocional y que, en vez de propinarles latigazos, a cambio, o dosis similares de amargura y agresividad, habría más bien que comprenderlos, responderles bien y hasta rezar por ellos. Lo de viejo no me dolió porque ciertamente soy viejo. Y es un logro que ojalá lo consiga. Y lo de pendejo tampoco, porque, como dice el refrán, uno llega a viejo y no deja de ser pendejo. Tendrá muchos aciertos y sabiduría en esa edad, pero seguirá propenso a cometer pendejadas como, por ejemplo, esa de tener amigos de dudosa formación mental, innecesarios y verdugos en las redes sociales.
Le expreso, en consecuencia, mis disculpas por haberlo hecho sentir mal con mis opiniones políticas; justifico su ira verbal porque cuando uno ama a alguien, no tolera que ni siquiera pongan en duda su grandeza y la fe absoluta en la verdad de sus virtudes. Parece ser tu caso.
Concédete, sin embargo, como parte de la penitencia por haber fallado a nuestra amistad en las redes, el beneficio de la duda metódica. Esa herramienta de René Descartes para demoler falsas creencias y llegar a la verdad firme sin cuestionamiento. Duda entonces de que tienes la verdad absoluta y con ella el candidato perfecto.
Los analistas han señalado objetivamente que Iván Cepeda es fiel a su ideología rígida, por cuanto representa a un obsoleto marxismo-leninismo ortodoxo, considerado una doctrina del pasado incompatible con la economía de mercado moderna y la realidad contemporánea.
"En el mejor de los casos, —comentan los expertos—, un hipotético gobierno de Cepeda buscaría transformar radicalmente la estructura económica, combatiendo la propiedad privada de los medios de producción en favor de la estatal. Esto generaría consecuencias catastróficas para la economía colombiana, creando ineficiencias, desabastecimiento y alejando las señales del mercado internacional, como ha sucedido en modelos fallidos como los impuestos en Cuba. en Venezuela y en otras latitudes".
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| Lunar negativo en la vida laboral de Cepeda |
Considero finalmente que el país necesita un candidato exitoso que una, que resuelva, que tenga propuestas alcanzables. Una persona que demuestre capacidad técnica, es decir, aptitud: conocimientos y habilidades. Que demuestre coherencia ideológica en consonancia con los tiempos actuales, que no represente las viejas prácticas de las promesas falsas y de las propuestas inviables. Alguien que obre al derecho, sin seguir la línea torcida de la polarización, de la corrupción, de la no ejecución, del desperdicio del presupuesto público, de complicidad con la delincuencia organizada. Uno que sepa escoger a sus colaboradores por competencia y ética, no por ideologías enfermizas o conveniencias partidistas. Es hora, como asegura un gran pensador colombiano, de "enterrar el comunismo (o lo que se le parezca) y de recuperar el rumbo económico e institucional del país" .


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